Recuerdo aquel día como si fuera ayer. Acaba de terminar las clases en el insti, aunque me había saltado las dos últimas horas, el día se me había hecho interminable. Daba igual, era viernes!!! Estaba deseando estrenar mis Martens granates de 48 agujeros. Llegué a casa y llamé a estos, quedamos para tomar unos minis, a ver si hoy teníamos suerte.
Me puse los vaqueros rotos, mi camisa de colores, mis Martens, cogí mi walkman Aiwa y me fuí a pillar el metro. Fuí oyendo todo el camino el cassette virgen que había grabado de Radio 3. Cuando llegué al Escalón estos ya habían empezado a beber, así que para igualar condiciones me tocó un mini de trago.
Despues de unos cuantos ya estabamos comentando lo bien que había estado El Zurdo en la La Edad de Oro, nos habíamos quedao flipaos con el pelo de la Chamorro, como molaba!!!
Decidimos cambiar y nos fuimos para el Teide, no había mucha gente y nos empezabamos a temer lo peor. Del Teide a La Via Láctea y de ahí a Rock-Ola, nada.
Ya bastante borrachos y, otra noche más, solos, se me ocurrío tomar la última en el Sol. Entre el mareo y que me estaba mirando en el espejo al bajar las escaleras tropecé y caí encima de ella. Del golpe se le cayó al suelo La Luna de Madrid - me encantaba esa revista - la recogí y al levantar la vista para dársela la ví, dios que guapa era. Llevaba una falda corta de cuadros escoceses, medias de rejilla rotas y - sí - unas Martens como las mías. Los labios y las uñas pintados de negro, sombra de ojos oscura con una gran raya negra y el pelo rubio inteligentemente despeinado.
Me quedé helado, no me salían las palabras. Sonaba La Mode y lo único que se me ocurrió fue preguntarle si le gustaba El Zurdo - vaya estupidez - con esa apariencia le debía haber preguntado por Iñaki de Glutamato o por Poch, pero me dijo que le encantaba El Zurdo.
Ya se iba y la convencí para que nos tomaramos la última juntos. Estuvimos hablando un buen rato sobre las memorias de Patty Diphusa y sobre el cuento que había escrito El Zurdo en La Luna. Se hizo muy tarde, la acompañe a casa y nos besamos en su portal. Fue genial, quedamos en vernos el fin de semana siguiente, pero nunca la volví a ver.
Han pasado 25 años y la he vuelto a encontrar, vive en Barcelona y estoy deseando verla otra vez.
Esta entrada es Para tí.
Prefiero Bollitos
Caminamos por colinas de cebollas y metal, por recuerdos de otras vidas, cosas que han pasado ya
jueves, 23 de octubre de 2008
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